[Ppnews] Ex political prisoner Elizam Escobar - the shock he experienced when he came back to the Island

Political Prisoner News ppnews at freedomarchives.org
Tue Sep 21 11:35:51 EDT 2010


English translation follows Spanish

Elizam Escobar: Para mí fue un poco más fácil

El ex preso político Elizam Escobar rememora el 
choque social que vivió tras retornar a la Isla luego de 19 aZos de cárcel

Por Daniel Rivera Vargas / drivera at elnuevodia.com
21 Septiembre 2010
<http://www.elnuevodia.com/paramifueunpocomasfacil-783420.html>http://www.elnuevodia.com/paramifueunpocomasfacil-783420.html

Mira el sitio especial con todas las 
entrevistas:  http://especiales.elnuevodia.com/expresos/enpiedelucha.html

Habían pasado varios minutos de esta entrevista 
cuando el pintor Elizam Escobar recordó que no 
llevaba puesto el sombrero con el que se le ve en 
tantas actividades públicas. El pintor es el ex 
preso independentista más reconocido públicamente 
del grupo que fue excarcelado en 1999.

En su taller en el segundo piso de una 
urbanización de Hato Rey, Escobar habló del 
choque social que vivió al regresar a Puerto 
Rico, de sus 19 aZos en prisión y de la situación actual del independentismo.

Reconoció el peso de los primeros aZos de ser 
figura pública por su combinación de artista y ex 
preso político, pero aseguró que para él ha sido 
importantísimo su labor como maestro de la 
Escuela de Artes Plásticas e insertarse en la lucha cultural.

El artista exhortó al sector independentista a 
buscar unidad, aunque reconoció que no es fácil, 
y a luchar por la liberación de los presos 
políticos Oscar López y Avelino González.

¿Qué ha sido lo más peculiar de integrarse a la 
libre comunidad en estos 11 aZos?

Ha habido etapas. Yo llegué a Puerto Rico siendo 
uno de los pocos prisioneros que fui nacido, 
criado aquí, estudié en la Universidad de Puerto 
Rico. Para mí fue un poco más fácil. El primer 
aZo fue un aZo que, en términos de la actividad 
artística, yo tenía que volver a reintegrarme, a 
volver a percibir lo que estaba pasando en Puerto 
Rico. En aquella época había una efervescencia 
cultural en Puerto Rico. Claro, ya eso ha 
disminuido por la crisis que hay. Para mí fue 
salir de una realidad donde no había privacidad a 
otra realidad. Para mí Puerto Rico es lo que llamo la prisión abierta.

¿A qué se refiere?

Me refiero a que cuando yo llegué yo estaba en la 
casa de mi madre en Lomas Verdes, Bayamón, yo iba 
a a salir a caminar y mi madre me dijo: ‘¿Tú 
estás loco?’. Ya por la ola criminal en ciertas 
comunidades es raro que la gente camine. La cosa 
de las rejas, que en los 50 era un adorno, se 
convirtió en una necesidad. Todo eso me hizo 
sentirme que estaba en una nueva realidad. 
Además, la tensión pública era muy fuerte, había 
mucha presión pública, al principio era bien 
fuerte. En la cárcel no tenía privacidad y en 
Puerto Rico tampoco porque me había convertido en 
algo así como una figura pública, tanto en el 
mundo del arte como en la sociedad civil.

¿Se sintió discriminado en la Isla tras su excarcelación?

Lo que pasa es que yo conseguí trabajo en la 
Escuela de Artes Plásticas y eso me permitió una 
transición que no fue antagónica. Al principio 
muchos policías me saludaban, y eso luego de los 
primeros siete aZos comenzó gente a quitarse la 
careta. Hay unos conflictos obvios en Puerto 
Rico. Hay gente que ve en uno la encarnación de 
un ideal con el que no están de acuerdo. A mí me 
invitaron a tener una exposición en el Capitolio, 
Jenniffer González, y yo, a la persona que me 
invitó, le dije que me era muy difícil aceptar 
esa invitación porque se podría ver como una 
forma de legitimar el trabajo de la Legislatura y 
la política cultural de este Gobierno.

¿Qué ejemplos me puede dar de ‘quitarse la máscara’?

La participación mía en cualquier lucha es 
interpretada como parte de ‘una agenda 
oculta’.  Ya no somos aquéllos que salimos de 
prisión, que fuimos víctimas, personas admirables 
por el tiempo que hicimos, sino que ahora somos 
participantes en la sociedad. Pasamos a una 
identificación con la lucha social, política.

¿Qué fue lo más que le impresionó de la Isla al regresar?

Fue encontrar un ejército de gente enferma en las 
luces, los adictos, para mí eso fue bien 
impresionante. Lo otro es que comencé a trabajar 
en la Escuela de Artes Plásticas y para mí fue un 
cambio grande, porque el Viejo San Juan en los 
sesenta no era un lugar de actividad cultural 
como era cuando yo regresé (1999). Por eso para 
mí la Escuela de Artes Plásticas fue bien 
liberante porque comencé a trabajar con jóvenes y 
eso ha sido y sigue siendo una experiencia 
fundamental de cómo yo me puedo ubicar y 
contribuir en esta sociedad. Me di cuenta que la 
labor mía era principalmente a nivel cultural.

¿Qué fue lo más difícil de la cárcel?

Es perder eso que llaman libertad y el contacto 
con la gente que amas, estar censurado de la 
sociedad. Y cada uno debe bregarlo por su forma. 
Cuando yo llegué a la primera prisión hice un 
análisis de las cosas que podía hacer y las que 
no. Y ahí comencé a vivir esa otra vida, que era una forma de muerte.

¿Algo positivo de la cárcel?

Estuve en más de una docena de prisiones. Pude 
organizar clases desde dentro de la prisión.  A 
un boricua analfabeta de 50 aZos le pude enseZar 
a leer y escribir. Pero dentro de toda la 
trayectoria de prisión lo mejor fue tratar de 
llevarle una esperanza, de cómo se puede ser un 
ser humano sin tener que escapar de la celda. 
Todavía tengo pinceles que traje de la prisión. 
Nosotros celebramos un Grito de Lares en la 
prisión; eso no se había hecho. Lo que pasa es 
que en las cárceles federales se permite celebrar 
algunas fechas, como el 4 de julio, el 5 de mayo 
de los mexicanos, para mantener a la población de 
alguna manera alegre. Los puertorriqueZos se me 
acercaban y decían: ‘Mira, Escobar, los 
colombianos, los 'rastafarian', todos tienen su 
actividad y nosotros no tenemos nada’. ‘Bueno’, 
les dije yo, ‘no tenemos independencia, pero 
podemos celebrar el Grito de Lares’. Pero yo les 
puse de condición que debíamos invitar a todo el mundo. Fue algo lindo.

¿Cómo percibe el independentismo hoy?

La agenda principal del movimiento 
independentista debe ser buscar la unidad. El 
problema es que esa concepción es problemática. 
Decía (Juan Antonio) Corretjer, por ejemplo, que 
la unidad sólo se va conseguir en la acción. Aquí 
lo que tenemos son dos gobiernos de países 
colonialistas, uno quiere la ‘súper colonia’ que 
es la estadidad, y los otros, que no pueden ni 
argumentar qué quieren. El PIP es un buen 
instrumento, pero el PIP y todas las 
organizaciones deben buscar el diálogo. Es 
evidente que en una colonia sólo puede haber elecciones coloniales.

¿Qué opina hoy de la lucha armada?

En el entierro de Lolita (Lebrón) yo hablé y dije 
que Puerto Rico debe buscar su independencia 
usando todos lo medios a su disposición. Y, 
cuando llegue el momento, el pueblo 
puertorriqueZo escogerá qué medios o combinación 
de medios usará. Cuando nosotros llegamos, lo que 
había era el modo de lucha pacífica, en Vieques. 
Y cada momento histórico definirá los medios de lucha.

Se dice que Lolita renunció a la lucha armada.

No sé qué cambios tuvo Lolita, pero sí te puedo 
decir que toda persona tiene derecho a cambiar de 
estrategia y si ella pensó que en el Puerto Rico 
de hoy la lucha armada no era el camino necesario, esa es su opción.

  ¿Qué nos puede decir de Oscar López, el preso que queda adentro?

Oscar ya a cumplir 30 aZos de prisión. 
Verdaderamente esto es una situación 
insostenible. Una persona que siempre se ha 
mantenido firme, además de todos los estudios que 
se han hecho sobre la desproporción de las penas. 
En el Comité pro Derechos Humanos vamos ahora 
encaminados principalmente a Oscar; Avelino 
también pero su sentencia es mucho más corta. 
Oscar es el que tiene una sentencia obscena. Si 
no sale pronto saldrá como un anciano de 80 y 
pico de aZos. Sería un gesto honorable de buena 
fe de (el presidente Barack) Obama que lo 
liberara sin condiciones. Los cubanos están 
liberando a estos presos políticos sin 
condiciones. En el caso nuestro, tenemos los 
presos políticos con las sentencias más largas de 
Latinoamérica. Lolita fue la mujer que mas tiempo 
pasó en prisión en toda América, quizá en el mundo.
******************************************************************************
Elizam Escobar: It was a little easier for me

Ex political prisoner Elizam Escobar recalls the 
social shock he experienced when he came back to 
the Island after 19 years of prison

By Daniel Rivera Vargas / drivera at elnuevodia.com
September 21, 2010
<http://www.elnuevodia.com/paramifueunpocomasfacil-783420.html>http://www.elnuevodia.com/paramifueunpocomasfacil-783420.html

translated by Jan Susler

For the special site with all the interviews, go to:
http://especiales.elnuevodia.com/expresos/enpiedelucha.html

Several minutes of this interview had passed by 
the time painter Elizam Escobar remembered that 
he didn’t have his hat on, as he always wears one 
in all the public activities. The painter is the 
ex political prisoner best known publicly of the 
group that was released in 1999.

In his studio on the second floor in a 
neighborhood in Hato Rey, Escobar talked about 
the social shock he experienced when he returned 
to Puerto Rico after serving 19 years in prison, 
and the current situation of the independence movement.

He recognized the weight of the first years, 
being a public figure, due to the combination of 
being an artist and an ex political prisoner, but 
he assured that for him, his work as a professor 
at the School of Plastic Arts and his involvement 
in the cultural struggle have been really important.

The artist urged the independentista sector to 
seek unity, although he recognized that isn’t 
easy, and to struggle for the release of 
political prisoners Oscar López and Avelino González.

What’s been the most peculiar thing about 
integrating into the free community during this past 11 years?

There have been stages. I arrived to Puerto Rico 
having been one of the few prisoners to have been 
born and raised here; I studied at the University 
of Puerto Rico. For me it was a little easier. 
The first year was a year that, in terms of 
artistic activity, I had to integrate myself 
again, to get a sense of what was happening in 
Puerto Rico. At that time there was a cultural 
effervescence in Puerto Rico. Of course, that’s 
diminished now, due to the current crisis. For 
me, it was coming out of a reality where there 
was no privacy to another reality. For me, Puerto 
Rico is what I call an open prison.

What are you referring to?

I’m referring to when I arrived, I was at my 
mother’s house in Lomas Verdes, Bayamón. I’d go 
out for a walk, and my mother would tell me, “Are 
you crazy?” Due to the crime wave in some 
communities, people hardly ever go out for a walk 
any more. The issue of bars, which in the ‘50's 
was for decoration, had become a necessity. All 
that made me feel like there was a new reality. 
Public tension was also really strong. There was 
a lot of public pressure. At the beginning it was 
really strong. In jail I had no privacy, and I 
didn’t in Puerto Rico either, because I’d become 
something like a public figure, in the art world as well as in civil society.

Did you feel any discrimination on the Island after your release from prison?

What happened is that I found work at the School 
of Plastic Arts, and that allowed me a transition 
that wasn’t hostile. At the beginning a lot of 
police would greet me, and then after the first 
seven years, people started to remove their 
masks. There are some obvious conflicts in Puerto 
Rico. There are people who see you as the 
incarnation of an ideal they don’t agree with. I 
was invited to mount an exhibition in the Capitol 
by Jenniffer González, and I told the person who 
brought the invitation to me that it was very 
difficult for me to accept her invitation because 
it could be seen as a way of legitimizing the 
Legislature’s work and the cultural policies of this government.

Give me some examples of ‘taking the mask off’?

My participation in any struggle is interpreted 
as part of “a hidden agenda.”  We’re no longer 
those who came out of prison, who were victims, 
admirable people for the time we served. Now, 
instead, we’re participants in the society. Now 
we are identified with a social and political struggle.

What most impressed you when you came back to the Island?

Seeing an army of sick people at the stop lights, 
the addicts. That really struck me. The other is 
when I started working at the School of Plastic 
Arts, which was a huge change for me, because the 
Old San Juan of the ‘60's wasn’t the scene of 
cultural activity as it was when I came back 
(1999). So for me, the School of Plastic Arts was 
really liberating, because I started to work with 
youth, and that has been and continues to be a 
fundamental experience of how I can situate 
myself and contribute in this society. I realized 
that my work would be principally in the cultural arena.

What was the hardest thing about prison?

To lose what is called freedom, and contact with 
the people you love, to be censored from society. 
Everyone has to deal with it in their own way. 
When I got to the first prison, I did an analysis 
for what I would be able to do, and what I 
wouldn’t be able to do. And from there I started 
to live that other life, which was a form of death.

Anything positive about prison?

I was in more than a dozen prisons. I was able to 
organize classes from inside prison. I was able 
to teach an illiterate 50 year old Puerto Rican 
to read and write. But in the entire trajectory 
of prison, the best was trying to maintain hope, 
of how to be a human being without having to 
escape from the cell. I still have paintbrushes 
that I brought from prison. We celebrated a Grito 
de Lares in prison. That had never been done 
before. What happens is that in the federal 
prisons you’re allowed to celebrate some dates, 
like the 4th of July, the 5th of May for the 
Mexicans, to keep the population sort of happy. 
The Puerto Ricans approached me and said, 
“Listen, Escobar, the Colombians, the 
‘Rastafarians,’ everyone has their activity, and 
we don’t have anything.” “Well,” I told them “we 
don’t have our independence, but we could 
celebrate the Grito de Lares.” But I imposed a 
condition ­ that we had to invite everyone. It 
turned out to be a beautiful thing.

How do you see the independence movement today?

The principal agenda of the independence movement 
should be to seek unity. That conception is 
problematic. (Juan Antonio) Corretjer used to 
say, for example, that unity is only achieved 
through action. What we have here are two 
governments of colonialist countries ­ one wants 
to be the ‘super colony,’ which is statehood, and 
the others, who can’t even make an argument about 
what they want. The PIP is a good tool, but the 
PIP and all the organizations ought to seek 
dialogue. It’s obvious that in a colony there could only be colonial elections.

What do you think of armed struggle now?

At Lolita (Lebrón)’s burial, I spoke, and I said 
that Puerto Rico needs to seek its independence 
using all means available. And when the moment 
arrives, the Puerto Rican people will choose what 
means or combination of means it will use. When 
we returned to Puerto Rico, the method of 
peaceful struggle was being used in Vieques. 
Every historical moment will define the means of struggle.

It’s said that Lolita renounced armed struggle.

I don’t know what changes Lolita made, but I can 
tell you that everyone has the right to change 
her strategy, and if she thought that in the 
Puerto Rico of today the armed struggle wasn’t 
the necessary way, that is her choice.

What can you say about Oscar López, the prisoner who remains inside?

Oscar is about to mark 30 years of prison. That 
is truly an intolerable situation. A person who 
has always maintained steadfastness, in addition 
to all the studies that have been done about how 
disproportionate our sentences were. In the Human 
Rights Committee we’re going to focus principally 
on Oscar; Avelino as well, but his sentence is 
much shorter. Oscar is the one who has an obscene 
sentence. If he doesn’t come out soon, he’ll come 
out as an old man, when he’s over 80 years old. 
It would be an honorable gesture of good faith on 
the part of (president Barack) Obama if he 
released him without conditions. The Cubans are 
releasing those ‘political prisoners’ without 
conditions. In our case, we have the political 
prisoners with the longest sentences in all of 
Latin America. Lolita was the woman who spent the 
most time in prison in all of the Americas, maybe in the world.




Freedom Archives
522 Valencia Street
San Francisco, CA 94110

415 863-9977

www.Freedomarchives.org  
-------------- next part --------------
An HTML attachment was scrubbed...
URL: <http://freedomarchives.org/pipermail/ppnews_freedomarchives.org/attachments/20100921/1c69a4fa/attachment.html>


More information about the PPnews mailing list