[Pnews] A pardon for Oscar López: a question of basic morality

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Thu Sep 24 10:23:07 EDT 2015


English translation follows Spanish

*Por elemental moralidad el indulto a Oscar López*
*Editorial

*
jueves, 24 de septiembre de 2015
http://www.elnuevodia.com/opinion/editoriales/porelementalmoralidadelindultoaoscarlopez-editorial-2103210/

Se le hace difícil al gobierno de Estados Unidos reclamar clemencia o 
justicia para prisioneros políticos del extranjero, acusados de 
conspiración sediciosa, cuando, por esos mismos cargos, el 
puertorriqueño Oscar López Rivera ya ha cumplido más de 34 años en 
prisión y corre el riesgo de morir en la cárcel.

El País no olvida su infamante situación. El pasado martes 22 se llevó a 
cabo una rogativa en el Viejo San Juan, donde participaron líderes 
religiosos de todas las denominaciones, y que incluyó un breve recorrido 
con pautas de oración y cánticos por la excarcelación de Oscar López. 
Asimismo, ayer le fue dedicado la celebración del Gritos de Lares. Todo 
ello es muestra de la constancia de un pueblo compasivo y un llamado a 
la conciencia del presidente Barack Obama.

El pedido de clemencia que hizo Oscar López, y que data del año 2011, 
cuando ya acumulaba 30 años de cárcel, ha sido ignorado por el 
presidente Obama, pese a las constantes peticiones que han formulado 
políticos, intelectuales y religiosos de la Isla y de otras partes del 
mundo, incluyendo importantes sectores de la diáspora en Estados Unidos.

Diversas organizaciones para los derechos humanos, a nivel mundial, se 
han pronunciado por la liberación de un puertorriqueño al que nunca se 
le acusó de un delito de sangre y que reiteradamente ha sostenido que 
nunca causó daño físico a nadie. En el ínterín, el presidente Obama ha 
concedido decenas de indultos y conmutaciones de sentencia. En diciembre 
de 2013, por ejemplo, se produjeron 13 indultos y 8 conmutaciones, la 
gran mayoría de personas acusadas de distribución de cocaína a gran escala.

Un año más tarde, cuando ya se había anunciado la reanudación de 
relaciones con Cuba, el gobierno estadounidense intercambió prisioneros 
políticos, y emitió otros indultos y conmutaciones. El pasado mes de 
marzo, una vez más el presidente Obama conmutaba las sentencias de 22 
reos federales, muchos de ellos condenados a cadena perpetua. Y tan 
reciente como el pasado mes de julio se daba a conocer el indulto de 46 
convictos acusados de delitos no violentos, pero vinculados todos al 
tráfico de drogas, que, en cualquier caso, es una actividad que causa 
miles de muertes directas o indirectas.

En todos estos eventos, se ha echado en falta el nombre de Oscar López. 
El presidente Obama puntualizaba que muchos de los indultados cumplían 
penas de 20 años o más, y que algunos habían sido sentenciados a cumplir 
prisión de por vida, pero que él les otorgaba el perdón presidencial 
porque “sus castigos no eran proporcionales con el crimen”.

El castigo infligido a Oscar López, quien dentro poco cumplirá 73 años, 
ha cruzado la barrera de toda la proporcionalidad posible, y eso lo 
saben las autoridades federales y el propio presidente. Con la Navidad a 
la vuelta de la esquina, la número 35 que Oscar pasaría en prisión, se 
hace más dramático el pedido del pueblo puertorriqueño para que lo dejen 
salir.

La actual visita delpapa Francisco a las ciudades de Nueva York, 
Washington y Filadelfia representa también una oportunidad para que se 
le ofrezca un gesto de regocijo y caridad cristiana, algo común en otras 
naciones que pontífice católico visita, concediéndole la libertad a uno 
o a varios presos.

La excarcelación del anciano boricua, veterano de la guerra de Vietnam y 
condecorado por su arrojo en aquella contienda, es algo que no sólo 
esperan sus familiares cercanos, en especial su hija y su nieta, sino un 
pueblo que en los últimos años ha sido más consciente del abuso que se 
prolonga sin razón ninguna.

Oscar no representa ningún peligro para la sociedad; su puesta en 
libertad no sería ni remotamente una amenaza para la seguridad de 
Estados Unidos ni para la de su país, Puerto Rico. Y si se argumenta que 
alguna pena tenía que purgar, lo ha hecho con creces después de casi 
tres décadas y media en prisión.

El presidente Obama debe recapacitar, internalizar las razones 
humanitarias que envuelven el caso y conceder el indulto a Oscar López 
antes que sea demasiado tarde.

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*A pardon for Oscar López: a question of basic morality*
*Editorial

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Thursday, September 24, 2015
http://www.elnuevodia.com/opinion/editoriales/porelementalmoralidadelindultoaoscarlopez-editorial-2103210/

It is difficult for the government of the United States to call for 
clemency or justice for political prisoners accused of seditious 
conspiracy abroad, when for these same charges Oscar López Rivera, a 
Puerto Rican, has served more than 34 years in prison and runs the risk 
of dying in prison.

Puerto Rico has not forgotten this shameful situation. Last Tuesday, 
September 22, there was a rogation in Old San Juan, where religious 
leaders of every denomination participated, and which included a brief 
walk with stops along the way for prayer and song for Oscar López’ 
release. Likewise, yesterday the celebration of el Grito de Lares was 
dedicated to him. All this is a demonstration of the perseverance of a 
compassionate people and a call to the conscience of president Barack Obama.

Oscar López’ request for clemency, which dates back to 2011, by when he 
had already served 30 years in prison, has been ignored by president 
Obama, in spite of the constant requests by politicians, intellectuals 
and clergy from the Island and other parts of the world, including 
important sectors of the diaspora in the United States.

Various human rights organizations on a global level have called for the 
release of this Puerto Rican who was never accused of a crime of 
bloodshed and who has repeatedly maintained that he never harmed anyone. 
In the interim, president Obama has granted dozens of pardons and 
commutations of sentence. In December of 2013, for example, there were 
13 pardons and 8 commutations, the great majority of which were to 
people accused of large scale cocaine trafficking.

A year later, after having announced renewed relations with Cuba, the 
U.S. government exchanged political prisoners and granted other pardons 
and commutations. Last March, president Obama again commuted the 
sentences of 22 federal prisoners, many of whom were serving life in 
prison. And as recently as last July, he announced the pardon of 46 
people convicted of non-violent offenses, but all were connected to drug 
trafficking, which, in any case, is an activity that causes thousands of 
deaths, directly or indirectly.

In all these events, Oscar López’ name has been left out. President 
Obama specified that many of those pardoned were serving sentences of 20 
year or more, and that some had been sentenced to life in prison, but 
that he granted them presidential pardons because “their punishments 
were not proportionate to their crimes.”

The punishment inflicted on Oscar López, who will soon turn 73 years 
old, has crossed the border of any possible proportionality, as federal 
authorities and the president well know. The fact that Christmas is 
around the corner, and that this would be the 35th year Oscar would 
spend in prison, makes the request of the Puerto Rican people for his 
release even more dramatic.

Pope Francis’ current visit to the cities of New York, Washington and 
Philadelphia also represents an opportunity for offering a gesture of 
joy and Christian charity, something common in other nations the Pope 
visits, granting freedom to one or more prisoners.

The release of this elderly Puerto Rican, a veteran of the Vietnam war 
and decorated for his courage in that battle, is something that not only 
his immediate family, especially his daughter and granddaughter await, 
but is also something that his people await, as in the last years they 
have been more conscious of the abuse that continues with absolutely no 
reason.

Oscar represents no threat to society; his release would not even 
remotely be a threat to the security of the United States or to his 
country, Puerto Rico. And if it could be argued that he owed some debt 
to society, he has fully paid it with almost three and a half decades in 
prison.

President Obama should reflect, internalize the humanitarian reasons 
involved in the case, and grant a pardon to Oscar López before it is too 
late.




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