[Pnews] Puerto Rican governor Alejandro García Padilla demands the release of Puerto Rican political prisoner Oscar López Rivera

Prisoner News ppnews at freedomarchives.org
Thu Oct 9 10:18:07 EDT 2014


English translation follows Spanish

EDITORIAL: Un gesto importante y el ejemplo de Oscar
Por Dirección de CLARIDAD
Publicado: martes, 7 de octubre de 2014
http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=3083269BF494553FE79E3D95DD36CB08

Para cumplir con su responsabilidad en el reclamo por la excarcelación 
del prisionero político puertorriqueño, Oscar López Rivera, el 
gobernador Alejandro García Padilla no tenía que haberlo visitado. Pudo 
haberse limitado, como algunos de sus predecesores lo hicieron en 
situaciones análogas, a los gestos más habituales, como expresarse 
públicamente o enviar una carta al Presidente de Estados Unidos. Este 
Gobernador ha ido más allá; fue al encuentro con el patriota en la 
prisión remota y dura en el estado de Indiana donde el nuestro se 
encuentra encerrado. No hay duda de que se trata de un gesto distinto 
porque el caso de Oscar López Rivera es también un caso distinto.

Hacia este prisionero político boricua se ha vertido toda la saña del 
sistema político y carcelario del Imperio, con la intención aviesa de 
alargarle el castigo y hacer al resto de nosotros la advertencia 
lapidaria de que así mismo se nos tratará mientras insistamos en 
denunciar a Estados Unidos como una potencia colonial y en combatir la 
condición de inferioridad política y económica que dicho dominio ha creado.

Para el gobierno de Estados Unidos, Oscar López Rivera es un prisionero 
incómodo, como también lo es que haya puertorriqueños y puertorriqueñas 
que siguen denunciando y combatiendo el colonialismo y luchando por la 
independencia de nuestra nación. Peor aún, es innegable el problema que 
les representa que la mayoría de los puertorriqueños sigan viéndose como 
tales y sintiéndose orgullosos de serlo, independientemente de las 
preferencias ideológicas y políticas de cada cual. Por eso, insisten en 
querer tratar el caso de Oscar como si fuera el de un prisionero 
cualquiera. Además, siempre que tienen la ocasión, en sus comunicaciones 
y declaraciones oficiales se refieren a nosotros como “los ciudadanos de 
Estados Unidos residentes en Puerto Rico”, con la obvia intención de 
desconocer la realidad de nuestra nacionalidad única y diferente a la de 
ellos y a la del resto de los pueblos del mundo.

Ante esa conducta arrogante e indiferente; ante el gesto imperial de 
devaluar nuestra existencia hasta querer borrarla, el valor simbólico 
del gesto del Gobernador de Puerto Rico no debe subestimarse. Alejandro 
García Padilla y Oscar López Rivera se reunieron como nacionales 
puertorriqueños, que aunque no coincidan política e ideológicamente, y 
aunque sus visiones de mundo sean diametralmente diferentes, sí 
comparten la comunidad de afectos, pensares y sentires que nos han 
forjado como un pueblo. Alzándose sobre sus diferencias, el patriota le 
agradeció al mandatario que hubiese viajado tan lejos para visitarle, 
sentando la tónica de un encuentro que se caracterizó por la cordialidad 
y el respeto.

  La excarcelación de Oscar López Rivera, de 71 años de edad, y con más 
de 33 años de condena cumplida, es un reclamo humanitario urgente para 
un prisionero político cuya experiencia en la cárcel le ha templado el 
espíritu, ha elevado su crecimiento personal, intelectual y espiritual, 
ha consolidado la firmeza de sus convicciones, y le ha convertido en un 
ejemplo para todos los puertorriqueños y puertorriqueñas de buena 
voluntad. Por eso es que decenas de miles de puertorriqueños se han 
lanzado a solicitarle al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que 
decrete la inmediata excarcelación del prisionero boricua, reclamo que 
ha sido secundado por el gobernador García Padilla, el comisionado 
residente Pedro Pierluisi, cuatro exgobernadores de Puerto Rico, los 
congresistas puertorriqueños en Estados Unidos, Nydia Velázquez, José 
Serrano y Luis Gutiérrez, y figuras de gran prestigio internacional, 
entre ellos cinco premios Nobel de la Paz.

CLARIDAD considera urgente que se redoblen todos los esfuerzos para 
lograr que Oscar López Rivera regrese a casa. Por eso, le damos la 
bienvenida a cualquier acción, como el reciente gesto del Gobernador, 
que pueda ser factor que motive al Presidente de Estados Unidos a 
otorgarle al patriota la clemencia solicitada. En un momento así, no 
debe perderse tiempo en consideraciones político-partidistas baratas, ni 
mucho menos en infantilmente cuestionar las motivaciones de quienes 
hagan más por esta causa. Así nos lo dicta el ejemplo de Oscar.


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EDITORIAL: An important gesture and the example of Oscar
By CLARIDAD Board of Directors
Publicado: Tuesday, October 7, 2014
http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=3083269BF494553FE79E3D95DD36CB08

To meet his responsibility in the demand for the release of Puerto Rican 
political prisoner Oscar López Rivera, governor Alejandro García Padilla 
didn’t have to visit him. He could have limited himself, as some of his 
predecessors did in similar situations, to more common gestures, such as 
making a public expression or sending a letter to the president of the 
United States. This governor has gone beyone that; he went to meet with 
the patriot in a remote and harsh prison where our brother is being 
held. There is no doubt that the gesture was different because Oscar 
López Rivera’s case is also a different.

All the cruelty of the Empire’s political and prison system has been 
thrown his way, with the perverse intention of extending his punishment 
and warning the rest of us, as if written in stone, that is exactly how 
we will be treated if we insist on denouncing the United States as a 
colonial power and combating the politically and economically inferior 
condition this domination has created.

For the government of the United States, Oscar López Rivera is an 
uncomfortable prisoner, just as it is uncomfortable that there are 
Puerto Ricans who keep denouncing and fighting colonialism and 
struggling for the independence of our nation. Even worse, it’s an 
undeniable problem for them that the majority of Puerto Ricans keep 
seeing themselves as Puerto Rican and feeling proud of it, independently 
of their ideological and political preferences. That’s why they insist 
on wanting to treat Oscar’s case as if he were any run-of-the-mill 
prisoner. Also, whenever they have the occasion in their official 
comuniqués or statements, they refer to us as “United States citizens 
living in Puerto Rico,” with the obvious intention of ignoring the 
reality of our nationality, which is unique and different from theirs 
and from the rest of the world’s.

In the face of that arrogant and indifferent conduct, in the face of the 
imperial gesture of devaluing our existence and even wanting to erase 
it, the symbolic value of the governor of Puerto Rico’s gesture should 
not be underestimated. Alejandro García Padilla and Oscar López Rivera 
met as Puerto Rican nationals, and, although they don’t politically and 
ideologically agree, and although their visions of the world are 
diametrically different, they do share a community of affections, 
thoughts, and feelings that have forged us as a people. Rising above 
their differences, the patriot thanked the governor who had traveled so 
far to visit, setting the tone for a meeting characterized by cordiality 
and respect.

The release of Oscar López Rivera, 71 years old, having served more than 
33 years in prison, is an urgent humanitarian demand for a political 
prisoner whose experience in jail has softened his spirit, elevated his 
personal, intellectual and spiritual growth, consolidated the strength 
of his convictions, and turned him into an example for all Puerto Ricans 
of good will. That is why so many thousands of Puerto Ricans have thrown 
themselves into asking the president of the United States, Barack Obama, 
to grant the immediate release of the Puerto Rican prisoner, a demand 
that has been seconded by governor García Padilla, resident commissioner 
Pedro Pierluisi, four ex-governors of Puerto Rico, the Puerto Rican 
members of Congress in the United States: Nydia Velázquez, José Serrano 
and Luis Gutiérrez, and figures of great international prestige, 
including five Nobel Peace Prize laureates.

CLARIDAD feels it is urgent that every effort be redoubled to achieve 
Oscar López Rivera’s return home. For this reason, we welcome any 
action, such as the recent gesture of the governor, that can be a factor 
that motivates the president of the United States to grant our patriot 
the requested clemency. At a time like this, we shouldn’t lose time in 
cheap partisan political considerations, and even less in infantile 
questioning of the motivations of those who do more for this cause. That 
is what Oscar’s example teaches us.

-- 
Freedom Archives 522 Valencia Street San Francisco, CA 94110 415 
863.9977 www.freedomarchives.org


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