[Ppnews] Oscar López Rivera: circumstances of an incarceration

Political Prisoner News ppnews at freedomarchives.org
Thu Jan 12 17:16:57 EST 2012


English translation follows Spanish

Oscar López Rivera: circunstancias de una encarcelación
Por Noel Colón Martínez
Publicado: martes, 10 de enero de 2012
<http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=C86A262C00AB65CF505F1A5171FAABA2>http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=C86A262C00AB65CF505F1A5171FAABA2

La injusta encarcelación del querido amigo y 
compañero Oscar López Rivera se habrá extendido 
por 31 años durante el 2012. Como Don Pedro, fue 
imputado de conspiración sediciosa, que es una 
especie de nasa grande donde se juntan muchos 
actos y circunstancias para justificar una larga 
sentencia. Como se trata de una acusación por 
supuestos actos cometidos retando la autoridad 
del estado, éste actúa como el agredido que se 
venga del ofensor que lo ha retado y le ha negado 
legitimidad. Si las circunstancias apuntaran a 
que muchos a la vez también retan de alguna 
manera su legitimidad y su poder entonces todo 
conspira para castigar impiadosamente al imputado 
porque él representa la avanzada de una amenaza 
mucho más amplia y mucho más peligrosa. Así mido 
las circunstancias que llevaron a los jueces a 
imponer sentencias absurdas a todos los patriotas 
puertorriqueños que en la década del ochenta del 
pasado siglo, en una u otra ocasión, retaron la 
legitimidad del supuesto poder y autoridad de 
Estados Unidos sobre nuestra nación.

En la década del ochenta se acentuaron las 
contradicciones entre el mundo capitalista y el 
mundo socialista. En el caso de Estados Unidos, 
éste se vio amenazado en sus intereses nacionales 
en muchos y diversos lugares. El apoyo de la 
Unión Soviética a aquellos que confrontaban el 
poder de los americanos en momentos en que no se 
había resuelto el problema de la proliferación 
nuclear, que se atisbó en la crisis de los 
misiles en Cuba en 1962, puso a Estados Unidos en 
un permanente alerta de seguridad nacional. Cuba, 
a 90 millas de Florida, había decidido continuar 
haciendo buena la historia de solidaridad con los 
luchadores por la independencia de Puerto Rico y 
mediante esa solidaridad Puerto Rico se convertía 
en una acusación permanente contra el 
colonialismo que se practicaba en las barbas de 
Naciones Unidas. Con el apoyo soviético y cubano 
nos fue posible llevar a los más diversos 
escenarios la causa justa de nuestra libertad. 
Dos años antes de ser sentenciado Oscar, en 
Méjico, con el apoyo decisivo de Cuba y la Unión 
Soviética, se celebró una segunda conferencia de 
solidaridad con nuestra lucha independentista que 
acentuó el enojo con los aliados que le prestaban 
oídos y auxiliaban nuestra lucha.

Para entonces, la lucha al interior de Puerto 
Rico y dentro de Estados Unidos se manifestaba 
con un nuevo vigor. El Partido Socialista 
Puertorriqueño era considerado por Estados Unidos 
como un aliado de la subversión en virtud de sus 
estrechos lazos con la victoriosa Revolución 
Cubana y allí, seis años antes de ser sentenciado 
Oscar, se había celebrado la más exitosa 
conferencia internacional en solidaridad con 
nuestra lucha. En la diáspora se manifestó una 
nueva militancia política que Estados Unidos 
caracterizó como terrorista y persiguió con la 
saña que demostraron las acusaciones contra el 
grupo que acompañó a Oscar hasta las prisiones federales.

En 1980 revalidó como gobernador de Puerto Rico 
Carlos Romero Barceló, a quien sectores muy 
amplios de nuestro país lo hemos hecho 
responsable de los asesinatos de Cerro Maravilla 
y de toda aquella conspiración de la policía de 
Puerto Rico con la oficina local del FBI, 
dedicados a realizar o encubrir varios asesinatos 
contra militantes del movimiento independentista 
y en el caso de Chagui Mari Pesquera, con el 
objeto de castigar la militancia de Juan Mari Brás.

En 1980 asumió la presidencia de Estados Unidos 
Ronald Reagan, un conservador anticomunista que 
se convirtió en el artífice de una política 
destinada a combatir las fuerzas progresistas en 
el mundo, pero sobretodo en Centro América. Esas 
fuerzas emergentes en nuestra región combatían 
con mucha fuerza unos regímenes autocráticos, 
dictatoriales que no sólo les arrebataban el 
poder político a los pueblos sino que sumergían 
la región en profunda represión, explotación y 
pobreza. Amnistía Internacional informaba que en 
1981 en Guatemala se habían asesinado más de 
100,000 guatemaltecos por fuerzas oficiales y 
paramilitares. Para contener esas luchas de 
liberación se crearon los contras, para detener 
fuerzas populares en Nicaragua, Honduras, San 
Salvador y Guatemala. La CIA estuvo de acuerdo en 
crear alianzas con importantes narcotraficantes 
colaboradores para ocultarle al Congreso una 
acción no autorizada y a la vez acallar la 
ofensiva popular centroamericana, que finalmente 
logró imponerse cuando los estados 
centroamericanos decidieron poner fin a unas 
guerras inducidas desde el exterior y en 
Contadora tomaron el destino de sus países en sus manos.

Fue de esas arbitrariedades e injusticias que 
aprendió su lección América Latina. De los 
incontables atropellos contra los pueblos de 
nuestra América es que ha surgido la nueva 
revolución democrática con el énfasis puesto en 
las reivindicaciones que Estados Unidos, por 
tantas decenas de años impidió, sin poner reparos 
en métodos y consecuencias sociales y humanas. 
Oscar López Rivera es hoy una evidencia viva de 
esa política, que a nivel interno en Estados 
Unidos no ha sido revisada ni corregida pues 
Oscar ha sido un digno luchador por la libertad 
de su país, un antiimperialista, un luchador 
anticolonial que le hace honor a los principios 
que guiaron a la Asamblea General de Naciones 
Unidas a aprobar la Resolución 1514 (XV) en el 
año 1960, veintiún años antes de ser convicto 
Oscar por luchar para poner fin al colonialismo, 
que es justamente aquello que se proclama en dicha Resolución.

El año 2012 se inició con actividades importantes 
para coagular una campaña que logre finalmente la 
excarcelación de Oscar. Aparte de cualquier 
gestión que se realice a otros niveles, no puede 
y no debe producirse el retorno de Oscar a su 
país sin que se logre el más amplio apoyo a esa 
excarcelación por parte de su pueblo actuando más 
allá de afiliaciones políticas. Ahora hablamos el 
lenguaje humanitario. Oscar habrá de cumplir 31 
años en prisión [hay ejemplos de los nativos 
americanos y los líderes del Movimiento de 
Liberación Negro que no han hecho más tiempo en 
cárceles de EE.UU.] . No conozco un preso 
político de mayor antigüedad en reclusión. Aunque 
los crímenes cometidos por Estados Unidos en su 
llamada lucha contra el terrorismo serán 
duramente enjuiciados por la historia (Abu Graib, 
Guantánamo, Irak, Afganistán), ese país ha 
anunciado que reducirá de forma importante sus 
fuerzas armadas porque su declinación es 
evidente. Para el imperialismo tomar esas 
acciones es mucho más difícil que reconocer la 
injusticia de este largo e inusitado cautiverio.

Es posible que Estados Unidos pueda llegar a la 
conclusión de que los actos de venganza que 
realizó contra tantos luchadores puertorriqueños 
y que se manifestaron en sentencias arbitrarias 
fueron dictadas por situaciones históricas ya 
superadas. El Presidente Clinton lo entendió así 
en su momento. El nuevo presidente no parece 
haberlo entendido aún o se siente más débil 
frente a una oposición de profunda raíz racista 
que está muy presta a desentrañar en cualquier 
momento esa mezcla de temor, prejuicio y poder 
que ha conducido a tantas y equivocadas decisiones históricas a ese país.

A nosotros nos corresponde presentar a Oscar como 
lo que es: evidencia excepcional de los crímenes 
del imperialismo y desde esa perspectiva lograr 
la rectificación que se le debe a Oscar y a 
nuestra lucha. La buena voluntad que se está 
dejando sentir en Puerto Rico, al exterior de 
nuestras luchas, son indicativas de que se está 
entendiendo que la arbitrariedad de una sentencia 
judicial no debe llevar necesariamente a la total 
deshumanización. Todos debemos estar en 
disposición de aportar en la medida de nuestros 
esfuerzos para que cese este año el encierro y 
podamos tener al amigo y compañero compartiendo con su familia en nuestro país.
******************************************************************************
Oscar López Rivera: circumstances of an incarceration
By Noel Colón Martínez
Published: Tuesday, January 10, 2012
<http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=C86A262C00AB65CF505F1A5171FAABA2>http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=C86A262C00AB65CF505F1A5171FAABA2

The unjust incarceration of our dear friend and 
compañero Oscar López Rivera will have lasted for 
31 years as of 2012. As with Don Pedro, he was 
accused of seditious conspiracy, which is a type 
of catchall where a lot of acts and circumstances 
are put together to justify a long sentence. 
Since it has to do with an accusation for alleged 
acts committed to challenge state power, the 
state acts as if it were the aggressor seeking 
vengeance against the offender who has challenged 
it and denied its legitimacy. If circumstances 
point to the fact that many people are also 
challenging in some fashion its legitimacy and 
power, then the conspiracy is to mercilessly 
punish the accused, because he represents the 
advance stage of a far broader and far more 
dangerous threat. That’s how I measure the 
circumstances that brought the judges to impose 
absurd sentences on all the Puerto Rican patriots 
who, in the decade of the 80's of the last 
century, on various occasions, challenged the 
legitimacy of the alleged power and authority of 
the United States over our nation.

In the decade of the 80's the contradictions 
between the capitalist and socialist worlds 
heightened. In the case of the United States, it 
saw its national interests threatened in many and 
various places. The Soviet Union’s support for 
those who confronted U.S. power at times when 
nuclear proliferation had not resolved the 
problem, observed in the Cuban missile crisis in 
1962, put the United States on permanent national 
security alert. Cuba, 90 miles from Florida, had 
decided to continue making good on the history of 
solidarity with those who struggled for the 
independence of Puerto Rico and, through this 
solidarity, Puerto Rico became a permanent 
accusation against colonialism put into practice 
in the very United Nations. Soviet and Cuban 
support made it possible for us to take to the 
most diverse stages the just cause of our 
freedom. Two years before Oscar was sentenced, in 
Mexico, with the decisive support of Cuba and the 
Soviet Union, there was a second conference in 
solidarity with our struggle for independence 
which emphasized the anger of our allies, who 
listened to and helped our struggle.

At the time, the struggle within Puerto Rico and 
in the United States appeared with a new vigor. 
The Puerto Rican Socialist Party was considered 
by the United States as an ally of subversion due 
to its close ties with the victorious Cuban 
Revolution, and there, six years before Oscar was 
sentenced, the most successful international 
conference in solidarity with our struggle was 
held. In the diaspora appeared a new political 
militancy that the United States characterized as 
terrorist and persecuted with the viciousness 
demonstrated by the accusations against the group 
that accompanied Oscar to federal prison.

In 1980, Carlos Romero Barceló was re-elected 
governor of Puerto Rico, a man who very broad 
sectors of our country have held responsible for 
the assassinations of Cerro Maravilla and for the 
entire conspiracy of the police of Puerto Rico 
with the local office of the FBI, dedicated to 
carrying out or covering up several 
assassinations of militants of the independence 
movement, and in the case of Chagui Mari 
Pesquera, for the purpose of punishing the militancy of Juan Mari Brás.

In 1980, Ronald Reagan became president of the 
United States, a conservative anti-communist who 
became the author of a policy destined to combat 
progressive forces throughout the world, but 
especially in Central America. Those emerging 
forces in our region fought fiercely against 
autocratic, dictatorial regimes that not only 
seized political power from the people but 
subjected the region to profound repression, 
exploitation and poverty. Amnesty International 
reported that in 1981 in Guatemala, over 100,000 
Guatemalans had been assassinated by official and 
paramilitary forces. To contain those liberation 
struggles, the contras were created to detain 
popular forces in Nicaragua, Honduras, San 
Salvador and Guatemala. The CIA agreed to create 
alliances with important collaborating drug 
traffickers to hide from Congress an unauthorized 
act and at the same time silence the popular 
Central American offensive, which finally managed 
to take over when the Central American states 
decided to put an end to wars induced from the 
outside, and in Contadora took the destiny of 
their countries into their own hands.

These abuses and injustices were a lesson for 
Latin America. From these innumerable abuses and 
violations of the peoples of our America has 
emerged the new democratic revolution with its 
emphasis placed on recuperating that which the 
United States impeded for so many dozens of years 
without consideration for the methods or the 
social and human consequences. Oscar López Rivera 
is today living proof of this policy, which 
internally within the U.S. has not been revised 
or corrected; Oscar has been a worthy fighter for 
the freedom of his country, an anti-imperialist, 
an anti-colonial fighter who gives honor to the 
principles that guided the General Assembly of 
the United Nations in approving Resolution 1514 
(XV) en 1960, 21 years before he was convicted of 
fighting to put an end to colonialism, which is 
precisely what is set forth in said Resolution.

The year 2012 commenced with important activities 
to coalesce a campaign to finally achieve Oscar’s 
release. Aside from whatever effort is carried 
out on other levels, Oscar’s return to his 
country cannot and should not come without 
achieving the broadest support for his release 
from his people acting above and beyond their 
political affiliations. Now we speak in 
humanitarian terms. Oscar will have served 31 
years in prison. I am not aware of any political 
prisoner held in custody for a longer period of 
time [there are examples of Native American and 
Black Liberation Movement leaders who have done 
more time in US prisons]. Although the crimes 
committed by the United States in its so-called 
war against terrorism will be severely judged by 
history (Abu Ghraib, Guantánamo, Iraq, 
Afghanistan), that country has announced that it 
will significantly reduce its armed forces, 
because its decline is evident. For imperialism 
to take such action is much more difficult than 
to recognize the injustice of this long and unusual captivity.

It is possible that the United States may arrive 
at the conclusion that the vengeful acts it has 
committed against so many Puerto Rican fighters, 
and which are demonstrated by the arbitrary 
sentences, were dictated by historical situations 
that no longer exist. That is what President 
Clinton understood at the time. The new president 
still doesn’t seem to have understood it, or he 
feels weaker in the face of a deeply rooted 
racist opposition such that he will readily lend 
himself to disemboweling at any moment that mix 
of fear, prejudice and power that has led to so 
many and such mistaken historical decisions by the U.S.

It is up to us to present Oscar as he is: 
exceptional proof of the crimes of imperialism, 
and from that perspective achieve the 
rectification that Oscar and our struggle 
deserve. The good will that is being felt in 
Puerto Rico, outside of our struggles, is 
indicative of an understanding that the 
arbitrariness of a judicial sentence should not 
necessarily lead to a total dehumanization. We 
must all be disposed to contribute in accord with 
our efforts so that this year will be the end of 
his imprisonment, and we can have our friend and 
compañero sharing with his family in our country.



Freedom Archives
522 Valencia Street
San Francisco, CA 94110

415 863-9977

www.Freedomarchives.org  
-------------- next part --------------
An HTML attachment was scrubbed...
URL: <http://freedomarchives.org/pipermail/ppnews_freedomarchives.org/attachments/20120112/0957cb93/attachment.html>


More information about the PPnews mailing list