[Ppnews] Norberto Cintrón Fiallo: Largo historial de persecución

Political Prisoner News ppnews at freedomarchives.org
Wed Sep 20 11:39:01 EDT 2006


From: <mailto:salvadorelias at yahoo.com>Salvador Tio

Sent: Tuesday, September 19, 2006 11:39 PM
Subject: Norberto Cintrón Fiallo: Largo historial de persecución

FBI ALLANA Y PERSIGUE A INDEPENDENTISTAS

por Salvador Tió

Reinstalan con otro nombre la doctrina de Conspiración Sediciosa
para criminalizar Movimiento por la Independencia y la Libertad del Caribe

Justo en el medio de los trabajos de la 
Coordinadora Caribeña, el Movimiento 
Independentista Hostosiano, el Partido 
Independentista Puertorriqueño, el Frente 
Socialista y demás organizaciones de la sociedad 
civil han de enfrentarse al primer aniversario de 
la infamia del asesinato de Filiberto Ojeda; se 
ensaña de nuevo el FBI contra tres compañeros de 
lucha: Liliana Laboy, Norberto Cintrón Fiallo y el Reverendo Morales.

El largo historial de persecución contra los que 
han luchado por la independencia de su patria es 
la oscura sombra del fascismo imperial que 
pretende criminalizar la libertad fundamental de 
luchar por la libertad y la dignidad de un pueblo.

Se trata de un acto de dominio imperial cuyo 
propósito es doblegar, avasallar, someter, 
intimidar, callar, criminalizar para que todos 
sepan quien manda aquí y en todo el Caribe.  Los 
escogidos han sido Liliana Laboy, NorbertoCintrón 
Fiallo, Miguel Sánchez, el Reverenddo Morales y 
el Lcdo Carlos Torres; pero el mensaje es para 
todos los que no reconocemos legitimidad al 
régimen colonial que quieren extender a todo el Caribe.

El mensaje es contra los que luchan contra la 
privatización de las playas y los recursos 
naturales de todos, contra los que defienden a 
nuestros niños de la propaganda guerrerista y la 
militarización de sus conciencias, a los que 
afirmamos que somos un pueblo, una nación 
irreductible con derecho a sociarse libremente 
con el mundo entero y no solo con, para y bajo el imperio.

Bajo las disposiciones del mal llamado Patriot 
Act se considera un acto terrorista el actuar de 
forma que pueda intimidar a gobiernos o a la 
población civil.  Son ellos los que persiguen con 
propósitos de intimidar a los que afirmamos el 
derecho de Puerto Rico a ser parte de la 
Alternativa Bolivariana para las Américas y 
rechazamos las recetas neoliberales diseñadas 
para el comercio libre de las multinacionales y 
la sumisión de los pueblos latinoamericanos.

Apoyar el derecho del pueblo venezolano a 
resistir golpes de estado puede ser interpretado 
como un acto terrorista. Oponerse a los planes de 
establecer bases militares en Dominicana, 
denunciar invasiones encubiertas como misiones 
humanitarias en Haití o la existencia de cárceles 
de tortura en Cuba o dobde sea es visto por esta 
administración Bush como prueba de complicidad con movimientos terroristas.

A Norberto Cintrón Fiallo le persiguen porque 
denuncia los planes de recolonización de Nuestra 
América y por dejarlo saber en sus escritos como 
el que acompaño y en su trabajo desde la 
Coordinadora Caribeña y Latinoamericana. Le 
quitan sus pasaportes para suspenderle el derecho 
a viajar a los paises hermanos que forman parte 
de la Coordinadora Continental Bolivariana y el 
Congreso Bolivariano de los Pueblos. Se incautan 
de sus computadoras y documentos.

A Miguel Sánchez, zapatero de profesión y 
luchador incansable que es pieza clave en la 
organización de los compañeros del Movimiento 
Independentista Hostosiano, también fueron a 
hostigarlo a su zapatería en el pueblo de 
Mayagüez mientras se encontraba participando en 
un programa de radio para convocarnos a todos a 
la Vigilia por Filiberto que ha de celebrarse en 
Hormigueros y en Lares a partir de mañana.

Al Lcdo. Carlos Torres le detuvieron en su 
automóbil para mandar una amenaza contra todo 
aquel que ose desafiarlos diseñada como una 
provocación que les permita encarcelar a los 
independentistas que no se intimidan ni se 
doblegan.  El Homeland Security y el FBI dicen 
que solo buscan terroristas en Puerto Rico. El 
Ejército Popular Boricua no es un grupo de 
terroristas. Son puertorriqueños a los que les 
asiste el sagrado derecho a defender la vida y la honra de su pueblo.

Al Reverendo Morales y a William Mohler los 
fueron a hostigar en Aguadilla y Mayagüez.  Están 
preparando el terreno para llevar a cabo arrestos 
y anuncian que si algo le pasa a uno de ellos 
destacados para peseguir al movimiento al menos 
diez por cada uno sufrirán las consecuencias.

Es preciso que todas las organizaciones 
patrióticas puertorriqueñas, los gremios y el 
Colegio de Abogados, los estudiantes, sindicatos 
y el liderato religioso del país haga sentir su 
voz de protesta y recabe el apoyo de las 
organizaciones fraternales de toda Nuestra 
América para que sepa el Presidente Bush y el 
Congreso que nustra lucha es nuestra pero es 
también compartida por los que luchan por la 
soberanía política, alimentaria, ambiental, 
económica y cultural en República Dominicana, 
México, Venezuela, Colombia, Argentina, Bolivia, 
Uruguay, Brasil y Nicaragua.  Este pueblo tiene 
que levantarse en denuncia y protesta contra los 
que vienen a llevarse la gente por su compromiso con la libertad.

La indignación de todos y la unidad de todos en 
repudio a este atropello contra todos no puede 
ser aceptada.  Las autoridades represivas de la 
potencia principal del mundo deben ser rechazadas 
y expuestas. El Colegio de Abogados debe unir 
fuerzas y recursos con la organizaciones que 
defenden los derechos humanos para llevar a cabo 
la investigación que el Gobierno de Puerto Rico 
ha pedido se haga ante la insistencia de 
criminalizar y convertir en terroristas a los que 
han de seguir luchando hasta que esta patria nuestra sea libre y soberana.

Los días del colonialismo en Puerto Rico terminan 
en el momento en que el pueblo se niegue a acatar 
la usurpadora tiranía ilegalmente establecida 
contra todo un pueblo.  Vamos todos a 
Hormigueros, a Lares y adonde tengamos que ir 
para ponerle fin a los desmanes de este eje del 
mal que nos niega nuestro derecho a formar esa 
Patria Grande que podemos construir.

El FBI en acción contra Macheteros en PR
Jesús Dávila


SAN JUAN/Corresponsal EDLP —Como si estuvieran 
ensayando, agentes del Buró Federal de 
Investigaciones de Estados Unidos entraron sin 
permiso ayer lunes a un edificio de apartamentos 
y trataron igualmente forzar el portón de una 
casa, ambas residencias de conocidos 
independentistas, pero se retiraron tras las reacciones adversas de la gente.
El curioso operativo –que de inmediato no produjo 
arrestos- se produjo días después de aparecer más 
pruebas comprometedoras contra el FBI por la 
muerte del comandante de los Macheteros, 
Filiberto Ojeda, el 23 de septiembre de 2005.
La nueva acción del FBI ocurre también dos días 
después de que la XIV Cumbre de Países No 
Alineados aprobó pedir a la Asamblea General de 
las Naciones Unidas que examine el caso colonial 
de Puerto Rico, reafirmó el derecho de esta 
“nación latinoamericana y caribeña” a la “libre 
determinación e independencia” y exhortó a EEUU a 
“acelerar” un proceso para la descolonización.
El Agente Especial a Cargo del FBI en Puerto 
Rico, Luis Fraticelli, aseguró a la agencia The 
Associated Press que el operativo “nada tiene que 
ver con la gente que apoya el movimiento a favor 
de la independencia de Puerto Rico por medios 
legales. Simplemente es la continuación de una 
investigación criminal con relación a la 
organización terrorista Ejército Popular Boricua-Macheteros”.
La semana pasada, los abogados de la familia de 
Ojeda entregaron al Departamento de Justicia 
pruebas indicativas de que los agentes mintieron 
en torno a las circunstancias en que se produjo 
el disparo que resultó ser fatal el día del 
asalto a su casa, que comenzó casi al mismo 
tiempo en que en Lares se difundía en los actos 
del Grito de Lares un mensaje suyo pregrabado. De 
hecho, para el próximo fin de semana está 
convocada una movilización para conmemorar tanto 
el alzamiento contra España, ocurrido el 23 de 
septiembre de 1868, como el último combate de Ojeda, en Hormigueros.
Ninguno de los buscados ayer, Norberto Cintrón 
Fiallo y Liliana Laboy, estaban en sus casas 
cuando llegaron los agentes y por lo menos en la 
casa del primero intentaron forzar el portón 
para, acción frustrada por la intervención rápida de los vecinos.
“Es una movida para arrestos”, opinó la abogada 
Linda Bacquiel, quien indicó que todo comenzó 
entre 6:30 o 7:00 a.m. y es típico de cuando se 
avecinan arrestos. Por su parte, el abogado Luis 
F. Abreu Elías indicó que se logró identificar 
las tabillas de los cinco vehículos utilizados.
En febrero pasado, el FBI allanó las casas de 
Laboy y Cintrón Fiallo como parte de una 
operación violenta efectuada en conjunto con el 
Departamento de Seguridad de la Patria (Homeland 
Security) en distintos pueblos de Puerto Rico. 
Aquellos allanamientos tampoco no produjeron 
arrestos, pero el FBI alegó haber desarticulado 
un plan de los Macheteros para atacar 
instalaciones del Gobierno y empresas privadas.
“Yo creo que esto es con el fin de intimidar”, 
dijo Cintrón Fiallo al llegar a su casa y exhortó 
a los patriotas a que “no importa los arrestos 
que haya, ir a Lares e ir a Hormigueros sobre todo”.
Mientras tanto, el Partido Independentista 
Puertorriqueño, Fernando Martín, declaró que 
“denunciamos con el mayor vigor esta cacería de 
brujas” y el copresidente del Movimiento 
Independentista Nacional Hostosiano, Julio 
Muriente, dijo que el pueblo puertorriqueño está “indignado”.

Cintrón Fiallo: Largo historial de persecución
<http://www.primerahora.com/>PRIMERA HORA > PANORAMA
lunes, 18 de septiembre de 2006
PRENSA ASOCIADA

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El independentista Norberto Cintrón Fiallo 
aseguró que el FBI lo persigue por la lucha para 
que PR se separe de EE.UU. (Primera Hora/Juan Luis Martínez Pérez)
El independentista Norberto Cintrón Fiallo afirmó 
hoy, lunes, que el Negociado Federal de 
Investigaciones (FBI, en inglés) lo persigue por 
la lucha que, durante toda su vida, ha emprendido 
su familia y él para que Puerto Rico se separe de Estados Unidos.
"Mis padres eran nacionalistas, y se encargaron 
de las hijas de don Pedro (Albizu Campos) cuando 
él estaba preso y doña Laura (Meneses) tuvo que 
salir a dar conferencias sobre él", dijo en entrevista con Prensa Asociada.
Cintrón Fiallo, quien nació y se crió en la 
República Dominicana, es hijo del puertorriqueño 
Norberto Cintrón Ballonet y la dominicana Thelma 
Fiallo Enriquez. Ambos fueron miembros del Partido Nacionalista.
En su época universitaria, fue vicepresidente de 
la Federación de Universitarios Pro Independencia 
(FUPI) en el Puerto Rico Junior College en 1959. 
Posteriormente, fue secretario de la zona de 
Carolina a Fajardo del Movimiento Pro Independencia (MPI).
El independentista, a cuya residencia intentaron 
ganar acceso agentes del FBI en la urbanización 
Colinas de Fair View la mañana del lunes, también 
fue objetivo de los federales el pasado 10 de 
febrero, cuando se llevaron a cabo operativos 
simultáneos en su casa de Trujillo Alto y en la 
de Liliana Laboy en el edificio De Diego 444 de Río Piedras.
Afirmó que las autoridades federales lo 
persiguieron también en el pasado, cuando fue 
acusado de apropiación ilegal de fondos.
"Se me quiso acusar de la apropiación de fondos 
del Banco Santander de Ponce, pero salí absuelto 
de los cargos federales", agregó Cintrón Fiallo, de 67 años.
Durante el juicio federal por la muerte de dos 
marinos en hechos ocurridos el 3 de diciembre de 
1979 en la base de Sabana Seca, se le requirió 
una muestra de cabello a él y a otros dos 
independentistas entre los que figuraban Carlos 
Noya y Reymond Soto, a quienes se les pidieron 
muestras de caligrafía y grabaciones de sus voces.
El referido crimen se le atribuyó al Ejercito 
Popular Boricua-Los Macheteros y contra Cintrón 
Fiallo nunca se presentaron acusaciones.
No obstante, en 1981, un gran jurado lo citó para 
requerirle una muestra de cabello como parte del 
proceso judicial sobre esas muertes y tras 
negarse a reconocerle autoridad a la Corte 
Federal fue encarcelado por desacato y cumplió 
dos años en la cárcel MCC de Nueva York.
Tras su excarcelación, Cintrón Fiallo regresó a 
la Isla y laboró como Presidente del Gremio 
Puertorriqueño de Trabajadores. También, se 
desempeñó como líder de la Coordinadora Caribeña 
y Latinoamericana en Puerto Rico.
Durante las pasadas dos décadas, el activista 
independentista se ha encargado de los comités de 
disciplina y seguridad en las actividades 
conmemorativas del Día del Grito de Lares.
"Todas esas cosas les molestan mucho a los 
federales", dijo Cintrón Fiallo, quien, al 
presente, funge como portavoz de "Puerto Rico 
pa'lante", organización que se ha encargado de 
los preparativos para la conmemoración la muerte 
de Filiberto Ojeda Ríos a manos de agentes del 
FBI en Hormigueros, en hechos ocurridos el 23 de septiembre de 2005.
Puerto Rico: colonialismo y globalización
Norberto Cintrón Fiallo
Quizá resulte apropiado comenzar este mensaje 
recordando, ahora cuando se cumplen cien años de 
su nacimiento, los versos que Pablo Neruda dedicó 
a Puerto Rico en el primer poema de Canción de Gesta, allá por 1960:

Tengo elegido un tema caluroso
con sangre, con palmeras y silencio,
se trata de una isla rodeada
por muchas aguas e infinitos muertos:
allí crece el dolor de los que esperan
y se desangra un río de lamentos,
es una pobre isla encarcelada,
van y vienen los días cenicientos
vuela la luz y vuelve a las palmeras,
la noche viaja en su navío negro
y allí sigue, allí está encarcelada
la isla rodeada por el sufrimiento.
Y se desangra nuestra sangre en ella
porque una garra de oro la separa
de sus amores y su parentesco.'
[]
Desde la situación colonial que nos 
particulariza, el escenario puertorriqueño 
representa un texto que puede ser leído, muestra 
las señalizaciones que inventan el camino. Bajo 
el dominio del mismo poder que hegemoniza estas 
globalizaciones, hemos vivido los últimos 100 años de nuestra historia.
Dice Antoni Comin, en el texto Mundialización: 
aspectos políticos, que “la globalización, que 
supuestamente sería universalización de la 
economía, la unificación del planeta en un único 
mercado mundial, es en realidad - básicamente- 
una occidentalización de la economía mundial y, 
sobre todo, una norteamericanización de ésta”. Y 
añade que “la guerra fría ha sido una guerra 
militar en la que el ejército vencedor ha 
impuesto un sistema económico determinado al 
resto del planeta para favorecer los intereses 
económicos del capital de EU, en primer lugar...”
Hace más de 100 años, Estados Unidos, por medio 
de un tratado en el cual nosotros nada tuvimos 
que tratar, el llamado tratado de París de 1898, 
nos impusieron situaciones que mucho se semejan a 
las que hoy pretenden imponer, mediante el Área 
de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a toda 
América Latina. Podría hasta parecer curioso 
nuestro caso, pues, para el decenio de 1930, el 
intelectual puertorriqueño Antonio S. Pedreira, 
decía, ante la teoría de los defensores del 
colonialismo, quienes señalaban que Puerto Rico 
representaba el puente entre dos culturas, que 
nos declaraban “puente” para que todo el mundo 
nos pasara por encima. En la actualidad, aquellos 
empresarios neoliberales y globalizadotes que 
impulsan a San Juan como sede del ALCA también 
utilizan la metáfora del puente para defender 
nuestra supuesta capacidad para servir como 
cabecera de playa del neocolonialismo neoliberalizador.
A finales de junio de 2004, el secretario de 
Estado puertorriqueño sostenía, al anunciar la 
próxima reunión de la Comisión Económica para 
América Latina y el Caribe (CEPAL), que Puerto 
Rico “puede ser, no importa sus estatus político, 
un enlace extraordinario con cada país de América 
latina” en esa reunión llevada a cabo en San 
Juan, desde el 28 de junio al 2 de julio de 2004; 
Puerto Rico, debido a su carencia de soberanía y 
a su sometimiento a la representatividad 
internacional yanqui, sólo pudo participar como 
país asociado y no como miembro en propiedad. Por 
arte del virtualismo discursivo ideológico, 
nuestra condición colonial pasó a ser uno de 
nuestros haberes, pues se concluyó, luego de la 
presentación de un estudio económico sobre Puerto 
Rico, que una de nuestras ventajas es el 
conocimiento del “mercado norteamericano”.
Esos puentes de que se habla resultan ser los 
lazos que unen a sus empresas, pero que a 
nosotros nos separan. Es a esa separación a la 
que alude Neruda en los dos últimos versos de su 
poema: “porque una garra de oro la separa de sus amores y su parentesco”.
Hablamos, pues, desde nuestra singularidad 
colonial, la que nos obliga año tras año a 
incluir, dentro de las resoluciones que se 
presentan ante la ONU, un párrafo que exprese 
nuestra identidad latinoamericana y caribeña. Es 
como si las circunstancias geográficas, 
históricas y culturales no bastaran para declarar 
nuestra identidad a menos que se pronuncie y se 
apruebe el discurso que las devuelva a su 
verdadera realidad. No hay peor tragedia 
existencial que aquella causada por el 
colonialismo en la geografía mental del 
puertorriqueño. Nueva York o Los Ángeles se 
encuentran más cerca que la República Dominicana o Haití.
El colonialismo norteamericano ha pretendido 
sacarnos de nuestro entorno antillano, caribeño y 
latinoamericano. No hay prueba más dramática que 
las prohibiciones que nos imponen para 
relacionarnos con los hermanos cubanos. Se trata 
de todos los impedimentos, de todas las sanciones 
y re-sanciones inventadas periódicamente por el 
gobierno de Estados Unidos contra la Revolución 
Cubana. Últimamente, Venezuela, hasta hace poco 
destino turístico para muchos puertorriqueños de 
clase trabajadora, ha desaparecido de nuestra geografía aérea.
Es necesario recalcar esa realidad colonial que 
nos caracteriza y es necesario recalcar los visos 
de neocolonialismo que la actual situación de 
globalización transporta para Latinoamérica. De 
la misma manera en que Manuel Vázquez Montalbán, 
en un ensayo sobre la mundialización y la cultura 
indica la necesidad de “volver a hablar de un 
planteamiento de lucha de clases dando a la 
palabra clase otra dimensión, condicionada por 
una segmentación evidentemente diferente” 
asimismo, se hace necesario hablar de un nuevo 
colonialismo, esta vez dentro de un marco escénico evidentemente distinto.
Estos son los procesos que el escenario 
puertorriqueño trae consigo. Desde el 25 de julio 
de 1898, nuestra historia ha sido la historia del 
control económico norteamericano, de su dominio 
militar y político, de los intentos de 
asimilación cultural e imposición tanto de su 
pensamiento como de su visión del mundo. Con la 
invasión de sus tropas, se aceleró el proceso 
mediante el cual la economía puertorriqueña pasó 
a ser un apéndice de la norteamericana. Mediante 
el acaparamiento de nuestras tierras, sus 
compañías impusieron el monocultivo azucarero. De 
ese modo, extraían la riqueza puertorriqueña 
hacia Estados Unidos. Cinco años después de la 
invasión, las importaciones desde Estados Unidos 
ascendieron a un 80 % mientras las exportaciones 
hacia ese país se elevaron sobre el 65 %. Dos 
años de gobierno militar sirvieron para que 
pudieran tomar control de lo económico y de lo 
político. Cuando, en 1900, aprobaron una ley 
conocida como Ley Foraker, con la intención de 
concedernos un supuesto gobierno civil, los 
estadounidenses se arrogaron los derechos 
relativos a reglamentaciones comerciales con Estados Unidos y otros países.
En función de mantener el control económico, se 
establecieron medidas encaminadas al control de 
la cultura y del pensamiento. Se reorganizó el 
maltrecho sistema educativo heredado de la 
antigua metrópoli española, con el propósito 
explícito de crear puertorriqueños que pensaran y 
sintieran a la manera norteamericana.
Se declara inservible la lengua española, 
patrimonio de nuestra formación histórica, y se 
creó una absurda situación, digna de aquel mundo 
al revés del que hablaron los pensadores 
anticolonialistas delos años sesenta. Una 
situación en la cual los puertorriqueños no 
alfabetizados recibían enseñanza en una lengua 
desconocida. Vázquez Montalbán, al describir la 
situación totalizante creada por el 
neoliberalismo globalizante en lo cultural, 
indica que “la transmisión de principios de 
desigualdad instituida y de pesimismo histórico, 
que invita por tanto a una paralización, a no 
buscar el cambio, a no intentar experimentos que 
puedan dañar una situación alcanzada, se ejerce 
fundamentalmente a través de los aparatos de 
educación e información, que tienen un control 
político mediante los planes de educación e 
información y que luego de la transmisión de ese 
balance patrimonial y de esa propuesta de 
creación de una conciencia paralizada, de una 
conciencia a favor de la lógica del 
economicismo”. Fueron, tanto la educación como la 
información, los medios utilizados por el 
colonialismo para desarrollar una conciencia a 
tono con sus objetivos en nuestro país. Se trató 
de una conciencia acrítica respecto al contexto de nuestro desarrollo.
Según Vázquez Montalbán, el estado de conciencia 
que el neoliberalismo pretende instalar está 
basado en la aceptación pesimista de la 
inevitabilidad de los procesos en desarrollo. En 
Puerto Rico, la Cámara de Comercio, organización 
de empresarios, decía hace ya tiempo atrás, 
mientras intentaba organizarse para tomar 
ventajas del proceso globalizador, que “para bien 
o para mal el pasado pasó.” Este es también el 
mensaje de la inevitabilidad. Con él, se intenta 
apagar la conciencia crítica de quienes levantan 
oposiciones a las avasallantes explotaciones del 
escenario actual. Se construye al pensamiento 
como una manifestación del pasado y 
obstaculizadora. De esa actitud, florece un 
pesimismo, un fatalismo, que es también 
característico de las situaciones coloniales.
Por ejemplo, para el año 1934, en su libro 
Insularismo, Antonio S. Pedreira calificaba al 
puertorriqueño de “aplatanado”. Durante los años 
cuarenta, el cuento El Josco de Abelardo Díaz 
Alfaro, cuento que durante años ha sido parte del 
currículo puertorriqueño, presentó una situación 
en la cual la identidad puertorriqueña sucumbía 
al final inevitablemente, ante el empuje de la 
americanización. Para el decenio de 1960, el 
escritor René Marqués, publicó su ensayo El 
puertorriqueño dócil, en el cual planteaba la 
incapacidad del puertorriqueño para rebelarse. La 
tesis de una docilidad casi congénita. Durante 
años, tanto la literatura como el sistema 
educativo, elaboraron una visión pesimista del 
mundo que intentaban reflejar en un caso y 
promover en el otro el conformismo con la situación existente.
Actualmente, los embates del neoliberalismo 
dentro de nuestro contexto colonial han impulsado 
un nuevo conformismo relacionado con los sectores 
obreros. Consiste en postular que, para mantener 
unos puestos de trabajo, el trabajador tiene que 
aceptar toda clase de sacrificios y cualesquiera 
condiciones que les imponga el patrono. En otras 
palabras, tienen que abandonar la lucha 
antiquísima de su clase. Es parte de la ideología 
que diseminan los sectores empresariales 
recogidas por dirigentes obreros. Esta ideología 
sostiene que, en aras de mantener el empleo, el 
trabajador tiene que aceptar salarios que no sólo 
no le permiten elevar su nivel de vida, sino que 
lo empujan a la muchedumbre de los empobrecidos A 
los empresarios y a los patronos esta 
predisposición a la impotencia, a la cual nuestra 
situación de dominio sin soberanía tiene 
acostumbrados a gobernantes y funcionarios, ha 
servido de maravilla para imponer su discurso.
La evolución lingüística de la globalización, ya 
sea que se diga a “más mercado y menos gobierno”o 
“más mercado y gobiernos más eficientes” no 
significa dentro de nuestra realidad 
puertorriqueña mucho más que la puesta al día de 
la función colonial que nuestro gobierno ha 
realizado durante mas de cincuenta años -a través 
de nuestro desarrollo industrial- a favor de unos 
empresarios que abrumadoramente son industriales 
trasnacionales norteamericanos.
Durante el pasado junio, vivimos un ejemplo de 
ese paso sin fricciones que ha dado nuestro 
colonialismo en el momento actual. La gobernadora 
de Puerto Rico desautorizó públicamente al 
secretario del Trabajo y con ello lo obligó a 
renunciar. La razón que tuvo para hacer esto fue 
que el secretario hizo unas expresiones que 
favorecían la aprobación de una nueva ley 
antimonopolística que regulara de alguna forma 
las nuevas circunstancias económicas que vive el 
país. Pedía que se restituyesen los derechos a 
los empleados a jornada parcial. Según sus 
propias manifestaciones, en Puerto Rico en los 
comercios que emplean de cien o más personas 
sesenta de cada cien están a jornada parcial. 
Wal-Mart, la gigantesca trasnacional, emplea a 
tiempo parcial hasta siete de cada diez 
trabajadores. Recientemente, compró la cadena 
puertorriqueña de Supermercados Amigo. Los 
empleados de estos supermercados denunciaron 
rebajas en sus horarios de cuarenta a veintidós 
horas semanales. Despiden todos los meses de 
sesenta a cien trabajadores para sustituirlos por 
nuevo personal al que no cubren las prestaciones 
que rigen para trabajadores con jornada regular o 
con más de tres meses en el empleo. En contra de 
esta explotación y precarización de los empleos 
se manifestaba el secretario del Trabajo cuando fue obligado a renunciar.
El enfrentamiento entre estos dos funcionarios 
gubernamentales resumió dos visiones de mundo 
incompatibles en el actual escenario 
globalizador. El secretario del Trabajo expresó 
que “hay que lograr el desarrollo económico sin 
olvidarse del ser humano, que es el propósito de 
toda gestión gubernamental. Las leyes laborales 
no son otra cosa que leyes de vida. El trabajo es 
esencial para la calidad de vida”. Por otro lado, 
la gobernadora expresó que “no consideraré ningún 
proyecto que afecte adversamente al sector que 
genera los empleos en Puerto Rico”. Con esas 
palabras, apoyó los planteamientos hechos por la 
Asociación de Industriales y la Asociación de 
Bancos. La forma y manera como se expresa la 
globalización en Puerto Rico no es producto de 
procesos económicos “naturales” o “inevitables”, 
sino el acto de una voluntad política, en este 
caso asumida por el poder ejecutivo en función de 
socio menor del verdadero poder político: el estadounidense.
El ya citado Antoni Comin ha señalado al 
describir la globalización actual: “no se trata 
de un proceso económico que vaya desarrollándose 
por sí solo mediante mecanismos exclusivos o 
prioritariamente económicos, sino que esta 
unificación económica del mundo se impone 
principalmente mediante la política de la 
diplomacia y de las armas”. A partir de un hecho 
militar -la invasión de 1898-, el poder político 
estadounidense ha manipulado nuestros procesos 
económicos a tono con sus necesidades, no con las 
nuestras. Actualmente, nuestra economía es un 
sembradero de centros comerciales que no 
responden necesariamente ni a nuestros intereses 
a nuestras realidades. Recientemente, un 
legislador puertorriqueño denunció que “mientras 
el Producto Nacional Bruto ha estado decreciendo 
desde 1999 y se encuentra por debajo del 3 %, el 
pietaje comercial ha ido creciendo y en los 
últimos años se ha duplicado de quince millones 
de pies cuadrados a 31 millones durante 2004. 
Asimismo, la deuda de los consumidores ha ido 
creciendo a un ritmo mayor que el PNB”. Las 
tiendas Wal-Mart generan más de 15 mil millones 
de dólares por ventas en Puerto Rico. Otras 
tiendas, como la cadena Kmart, que en Estados 
Unidos se encuentran bajo las leyes de quiebra, 
en Puerto Rico reportan ganancias colosales.
Protesta de independentistas socialistas
contra intervencionismo yanqui en elecciones de Puerto Rico
El contenido político del poder norteamericano en 
Puerto Rico ha evolucionado desde la invasión 
militar hasta la imposición neoliberal, en 
función del imperialismo económico. En 1917, el 
Congreso aprobó la Ley Jones que nos impuso la 
ciudadanía estadounidense por encima de la 
oposición de la Cámara de Delegados 
puertorriqueña que representaba a nuestro pueblo. 
La imposición de esa ciudadanía daba legitimidad 
a la extensión del servicio militar obligatorio a 
los puertorriqueños. Sin embargo, todos los 
poderes económicos que el Congreso de Estados 
Unidos había tomado para sí mediante la Ley 
Foraker de 1900 se mantuvieron intocados. El 
latifundio, el monocultivo y el ausentismo 
marcaron nuestro desarrollo económico hasta la 
mitad del siglo pasado. Fueron años de enormes 
ganancias para la industria azucarera absentista, 
pero de miserias, explotación y enfermedades para 
los trabajadores puertorriqueños.
Justamente a la mitad del Siglo XX se aprobó en 
Washington una ley conocida como la Ley 600, cuyo 
titulo es Ley que provee para la organización de 
un gobierno constitucional en Puerto Rico. Para 
1952 entro en vigor la Constitución de Puerto 
Rico y el Estado Libre Asociado de Puerto Rico. 
Esa Constitución fue aprobada por el congreso 
después de eliminarle secciones completas que 
habían sido aprobadas por el pueblo de Puerto 
Rico, aunque mantuvo en vigor disposiciones que 
pertenecían a la Ley Jones de 1917. Estas 
disposiciones pasaron a llamarse Ley de Relaciones Federales para Puerto Rico.
Entre las disposiciones que se mantuvieron, se 
encuentran las leyes relativas a tarifas, aduanas 
y derechos de importaciones. El establecimiento 
de una Constitución en Puerto Rico llegó junto 
con la transformación de la economía de un modelo 
fundamentalmente agrícola a uno industrial. La 
transformación económica se organizó sobre una 
base de exoneración contributiva, subsidios para 
la infraestructura, salarios bajos y el libre 
acceso de productos al mercado estadounidense. 
Fue un cambio llevado a cabo en beneficio de las 
industrias de Estados Unidos sin tomar en cuenta 
la economía del país, lo que trajo como 
consecuencia el disloque en los patrones de comportamiento social.
Miles de puertorriqueños se vieron obligados a 
emigrar a Estados Unidos en busca de empleos en 
las escalas inferiores del mercado de trabajo, de 
modo que el colonialismo en Puerto Rico también 
operó mediante la exclusión de grandes sectores 
de la población. Al día de hoy, somos un país 
dividido. Cerca de la mitad de los 
puertorriqueños reside en Estados Unidos principalmente en los guetos.
Durante los cincuenta y dos años de existencia 
del llamado Estado Libre Asociado de Puerto Rico, 
los cambios en nuestra economía se han orientado 
por las estrategias del mercado norteamericano. 
Nuestro primer desarrollo industrial se basó en 
la industria liviana. Para finales del decenio de 
1960 se dio un movimiento hacia la industria 
pesada, pero ese último desarrollo se desenfocó 
como consecuencia de la crisis del petróleo 
ocurrida durante los años setenta. Para mediados 
de ese mismo decenio el gobierno de Estados 
Unidos permitió que las empresas en Puerto Rico 
estuvieran exentas de pago contributivo para todo 
aquel ingreso que fuera generado como resultado 
de sus operaciones en nuestro país. Se les 
permitió una exoneración adicional por concepto 
de los dividendos remitidos a sus casas matrices. 
También quedaron exonerados los dividendos 
derivados de sus inversiones financieras en el 
territorio. Dichas leyes, que se conocieron como 
sección 936 de la Ley de Rentas Internas Federal, 
quedaron eliminadas durantelos noventa.
Para entender el estado actual de nuestra 
economía, producto del colonialismo y del 
neoliberalismo, hay que escudriñar el resumen que 
hizo la Cámara de Comercio en 2001: “Puerto Rico 
es un gran exportador y nuestra economía se basa 
en el comercio exterior. Nuestras ventas al 
exterior superan en valor a nuestro Producto 
Bruto, por ejemplo en el año fiscal 2000 las 
ventas al exterior fueron $47,980 millones y 
nuestro Producto Bruto fue de $41,363 millones. 
El reto es que las industrias nativas no 
participan en la gran mayoría de las 
exportaciones. Nuestra actividad exportadora se 
concentra mayormente en las actividades de 
empresas manufactureras subsidiarias de matrices 
estadounidenses, las cuales importan insumos y 
exportan su producción a la empresa matriz sin 
que localmente se desarrolle el peritaje para la 
actividad exportadora, por eso es que el 87.8 % 
de nuestras exportaciones de mercancías 
registradas es a Estados Unidos, donde se ubica 
la mayoría de las matrices de nuestras empresas manufactureras”.
Durante los últimos cincuenta años, Estados 
Unidos ha manipulado el lenguaje democrático y el 
ordenamiento internacional mientras impone el 
control político de nuestra patria, si es 
necesario, por medio de la fuerza. A mitad del 
siglo pasado, se estableció la llamada Ley de la 
Mordaza que permitía encarcelar al liderato 
político que se opusiera a los intentos de 
perpetuar el coloniaje por medio del Estado Libre 
Asociado. Al aprobarse la Constitución 
puertorriqueña, Estados Unidos se presentó ante 
la Asamblea General de las Naciones Unidas para 
solicitar una resolución mediante la cual se 
eliminara a Puerto Rico de la lista de 
territorios coloniales porque con el Estado Libre 
Asociado habíamos alcanzado un grado de gobierno 
propio que permitía la exclusión de nuestra 
patria de dicha lista. Con esta falsedad, logró 
su propósito de no tener que rendir informes 
sobre la situación jurídico-política de Puerto 
Rico. Todavía, aunque cada vez menos, algunos de 
nuestros políticos utilizan el lenguaje de esa 
resolución para defender nuestra actual situación política.
Desde 1948, el gobierno de Estados Unidos intentó 
legitimar su régimen en Puerto Rico permitiendo 
la elección de gobernantes dentro de las 
circunstancias electorales que pueden existir en 
territorio intervenido militarmente, controlado 
políticamente y explotado económicamente. Llevó a 
cabo la represión y la persecución sistemática de 
todos aquellos puertorriqueños que han defendido 
la liberación del país. Se estableció lo que en 
nuestra historia a pasado ha llamarse el 
“carpeteo”. Miles de boricuas fueron fichados y 
vigilados, tanto en sus hogares como en sus 
comunidades o trabajos. Desde el momento mismo de 
la invasión, miles de patriotas puertorriqueños 
han sido encarcelados, desde el periodista 
Evaristo Izcoa Díaz, en 1899, hasta los más de 
mil civiles condenados en la lucha por sacar a la 
marina de Estados Unidos del municipio puertorriqueño de Vieques.
En los momentos actuales, varios puertorriqueños 
como Antonio Camacho, Carlos Alberto Torres, 
Oscar López y Haydee Beltrán se encuentran 
cumpliendo largas condenas en las cárceles de 
Estados Unidos como consecuencia de sus luchas 
por la independencia de Puerto Rico. A lo largo 
del siglo pasado, otros puertorriqueños y 
puertorriqueñas tales como Rafael Cancel Miranda 
y Lolita Lebrón, por mencionar sólo dos, han 
cumplido hasta veinticinco años de encierro en 
cárceles estadounidenses por sus actos heroicos 
en defensa de nuestra dignidad, soberanía e independencia.
Como ya mencionamos, el poder interventor se ha 
apoyado en la educación para crear una mentalidad 
capaz de aceptar la supremacía del colonizador. A 
partir de 1898, se impuso a nuestro pueblo el 
currículo que utilizaban las escuelas 
norteamericanas. Se comenzó a conmemorar sus días 
festivos, se inculcó el culto a sus héroes, a su 
himno y su bandera y se ocultaron nuestra 
historia de lucha, nuestros héroes de la 
independencia y nacionalidad y se criminalizó el 
uso de nuestra bandera. La educación sirvió como 
medio de indoctrinación militar. Un país carente 
de ejército propio inculcaba el militarismo en 
sus escuelas y universidades. Se sembró en 
nuestro territorio de bases militares que 
ocupaban un 13 % del terreno cultivable.
En el terreno del idioma, el imperialismo 
encontró un campo fértil para la manipulación. La 
enseñanza del inglés ha sido siempre en Puerto 
Rico un proyecto de carácter político. Comenzaron 
imponiendo el inglés como vehículo de enseñanza. 
Ante el fracaso de ese absurdo pedagógico, han 
privilegiado su enseñanza, pero no como vehículo 
humanizador y de ampliación cultural, sino como 
instrumento de asimilación. No se busca la 
creación de un puertorriqueño capaz de 
comunicarse con sus hermanos caribeños de lengua 
inglesa. Tampoco se profundiza la comunicación 
con la otra mitad de nuestra nación que vive en 
Estados Unidos, sino que se crean los cuadros que 
necesita la economía norteamericana en estos momentos.
Tanto el asunto lingüístico como el manejo de la 
educación y de la información, se dirigen a la 
creación de un pensamiento único favorable al 
poderío norteamericano. Se busca la formación de 
un puertorriqueño consumidor y cuyas 
potencialidades productivas sólo sean posibles si 
se manifiestan dentro de las necesidades de las 
grandes empresas. El manejo de las circunstancias 
lingüísticas del puertorriqueño ha sido y sigue 
siendo un intento de intervenir en la 
construcción y reconstrucción de nuestra 
identidad. En los últimos decenios la educación 
oficial ha hecho propaganda a favor del 
constructivismo, el humanismo y el pensamiento 
crítico. Sin embargo, cuando se compara el nivel 
retórico de las reformas con sus contenidos 
semánticos o con sus prácticas clasistas, 
obtenemos el peso real que el colonialismo y el 
nuevo mercantilismo tienen en nuestro sistema educativo.
En 1998 se cumplió un siglo de colonialismo 
norteamericano en Puerto Rico. Este aniversario 
se cumplió en los momentos de mayor empuje de un 
neoliberalismo que venía arropándonos desde los 
años ochenta. El 1998 nos encontró en medio de 
una llamada reforma laboral que desmanteló muchas 
de las reivindicaciones alcanzadas por la lucha 
de los trabajadores. Esa reforma aprobada para el 
año 1995 y profundizada en 1998 modificó la forma 
de hacer pagos por horas extraordinarias, enmendó 
la ley de salario mínimo y las reglamentaciones 
concernientes a vacaciones regulares y por 
enfermedad, propició medidas que permitían el 
despido de empleados para sustituirlos con nuevos 
empleados con menos derechos laborales.
En esos años, se llevó a cabo también la venta de 
la Compañía Telefónica. Esta era la mayor 
compañía nacional puertorriqueña. Su venta 
constituyó una transacción millonaria. La 
política privatizadora del gobierno afectó otros 
haberes nacionales a veces mediante la venta y 
otras mediante la contratación y subcontratación. 
Sin embargo, dentro de las políticas neoliberales 
ensayados en nuestro país, es muy importante 
destacar lo que ha ocurrido en el terreno de la 
salud pública. La mal llamada reforma de salud 
desmanteló un sistema de salud pública que 
ofrecía servicios de calidad a indigentes a 
través de dispensarios y hospitales primarios, 
terciarios y supraterciarios costeados y 
administrados por el gobierno. Actualmente, los 
servicios médicos se proveen por medio de 
aseguradoras que controlan el expendio de 
medicinas, el tratamiento médico, 
hospitalizaciones, laboratorios y otros servicios 
relacionados con el tratamiento de un enfermo. El 
puertorriqueño que requiera servicios de salud 
está bajo el poder administrativo de estas 
compañías que lo dirigen todo en función de sus intereses mercantilistas.
Quizá debamos terminar ahora parafraseando al 
poeta cubano Nicolás Guillén con aquello de “Cómo 
estás tú Puerto Rico de socio asociado en 
sociedad”. La aliteración desenmascara el 
carácter colonial del llamado Estado Libre 
Asociado de Puerto Rico. Los velos del 
neoliberalismo no reinventan mucho en su afán de 
ocultar el dominio político tras los recursos 
metafóricos del discurso. En el informe sobre la 
evolución de la economía puertorriqueña preparado 
por la CEPAL se habla de “La falta de experiencia 
de los puertorriqueños en el manejo de una 
política de comercio exterior”. También se habla 
de una supuesta “aprensión ante los procesos de 
integración”. Ambos señalamientos nada tienen que 
ver con actitudes o conductas nacionales. Ambos 
son manifestaciones del poder colonial en nuestra 
patria. Tal “aprensión” frente a los procesos de 
integración no es otra cosa que “la garra de oro” 
que nos separa, al decir de Neruda. Mientras que 
la inexperiencia en “el manejo de una política 
exterior” no es otra cosa que un elemento 
descriptivo de nuestra condición política actual. 
Nuestra incapacidad para llevar a cabo relaciones 
económicas internacionales, junto a la carencia 
de una política monetaria, la elevación de los 
costos marítimos provocados por las leyes de 
cabotaje, así como la existencia de leyes que 
nada tienen que ver con la realidad puertorriqueña, completan el cuadro.
La usurpación de los poderes nacionales por un 
poder metropolítico es la condición particular 
del pueblo puertorriqueño que limita su capacidad 
para manejar las enormes dificultades de un 
proceso globalizador que se da como manifestación 
del capitalismo devorador, así como de los 
esfuerzos de dominio internacional único ejercido 
por Estados Unidos. Puerto Rico no tiene la 
soberanía que resulta indispensable para trabajar 
el escenario económico de acuerdo con nuestros 
mejores intereses y nuestras determinaciones de 
desarrollo. Nuestra economía depende de factores 
o decisiones que se construyen ajenos a nuestra 
participación. Para poder integrarnos realmente 
unos procesos de desarrollo sustentable, 
necesitamos del traspaso de los poderes políticos 
que hoy se encuentran en el gobierno de Washington.
Por eso, hablar de nuestra singularidad requiere 
de una terapia de realidad política y 
lingüística. Ni los eufemismos, ni las metáforas, 
ni las aliteraciones puestas al servicio de 
poderes hegemónicos presentan nuestro caso. 
Llevamos más de cien años de colonialismo 
norteamericano. Tenemos todos los impedimentos 
que esa anacrónica situación política nos impone, 
pero podemos servir como espejo para reflejar las 
lecturas que deben hacerse en estos momentos de 
recolonizaciones. Nuestros cien años de 
experiencia, resistencia y lucha continuada, nos 
dan derecho a la esperanza. Por eso, cerramos 
nuestra exposición con palabras de Leonardo Boff 
en Tiempo de Trascendencia: “Ni el sistema 
militar más duro, ni el nazismo más feroz, ni la 
represión eclesiástica más dogmática pueden 
contener al ser humano, que siempre los desborda. 
Y no hay sistema social, por muy cerrado que sea, 
que no tenga brechas por donde el ser humano 
pueda entrar y hacer explotar esa realidad. Por 
muy aprisionado que esté, en el fondo de la 
tierra o dentro de una nave espacial en el 
espacio exterior, porque con su pensamiento 
habita las estrellas y rompe los espacios”.
Qué falta hace Juan Antonio Corretjer
El autor es integrante de la Coordinadora para la 
Confraternidad Caribeña y Latinoamericana.
Fuente: Argenpress.


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