[News] Puerto Rican Political Prisoner Receives Medical Care

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Wed Dec 31 16:06:29 EST 2003


(English follows below)

Al prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera le reparan una
hernia

Como resultado de una campaña de cartas del Comité Pro Derechos Humanos, la
Red Nacional Boricua de Derechos Humanos y otras organizaciones, el martes,
16 de diciembre, de 2003, trasladaron al preso político puertorriqueño Oscar
López Rivera de la penitenciaría estadounidense de Terre Haute, Indiana, a
un hospital local donde fue sometido a una cirugía para reparar una de sus
dos hernias. Resulta interesante que de las cientos de personas que
escribieron al Director del Buró de Prisiones de los EEUU, Harley Lappin,
incluyendo a los congresistas de los EEUU Luis Gutiérrez, José Serrano y
Nydia Velázquez, así como el Comisionado Residente de Puerto Rico, Aníbal
Acevedo Vilá, muy pocas recibieron contestación.

Las personas que residimos fuera de la cárcel tenemos acceso relativamente
libre a la información sobre nuestra propia salud, sin embargo, a Oscar ni
se le ha dado buena información sobre su cirugía ni sobre las consecuencias
de dicha intervención. Por ejemplo, él pensaba que la incisión sería
horizontal, pero la cirugía de 45 minutos de duración le dejó una incisión
diagonal de 6 pulgadas. No se le informó si tenía puntos o grapas, si
tendrían que removerlas o si se disolverían por su propia cuenta. No tuvo
información alguna sobre la recuperación de la anestesia general y la
convalecencia posterior a la cirugía. No obstante, tuvo la suerte de que le
escoltara un teniente amable que compartió con él información sobre su
propia operación de hernia. El teniente le comentó que después de la
intervención no pudo caminar por cuatro días. Oscar no le permitieron este
lujo. Una vez terminó la cirugía le amarraron los pies, lo esposaron, hasta
con una caja plástica negra encima de las esposas, y así tuvo que subir al
vehículo, mantenerse sentado mientras le devolvían a la prisión a través de
un viaje inclemente, pasando sobre los rieles de una vía de tren. Luego tuvo
que caminar por cuenta propia, amarrado de pies y manos hasta el hospital de
la prisión y luego hasta su celda. De haber cedido ante el dolor y
solicitado una silla de ruedas, le hubiesen enviado a una unidad de
segregación. Por ello buscó las fuerzas para resistir las caminatas y así
poder gozar del "privilegio" de recuperar en su celda.

Una vez en su celda, los prisioneros de su unidad le ayudaron llevándole
hielo para ponerse en la incisión y así evitar la hinchazón y reducir un
poco su dolor. Le llevaron frutas y agua, la dieta que él mismo decidió
llevar durante los primeros días de recuperación. El primer día los médios
le proveyeron fármacos analgésicos y estupefacientes y los mismos
trabajadores médicos le informaron que le darían estreñimiento, asunto
díficil para él, una persona con un historial de hemorroides, amén de los
usuales problemas post-operativos con la evacuación. Por ello, el día
siguiente a su cirugía pidió ún fármaco para contrarestar esta situación. Le
enviaron al hospital de la prisión, lo cual implicó otra larga y difícil
caminata. Allí un pedante y poco agradable médico rehusó darle el
medicamento que necesitaba, así tuvo que regresar a su celda con las manos
vacías.

Después del primer día Oscar rehusó tomar más calmantes a pesar de decir que
el dolor era muy fuerte. Un comentario muy revelador de un hombre que nunca
se queja de nada. Sobre la hernia que le queda observó que pasaría un buen
tiempo antes de que se sometiera a la intervención de ese otro lado.
Energizado por la visita de su nieta y varios amigos el pasado 28 de
diciembre, Oscar se encuentra en buen ánimo y recuperándose.

Se puede mandar tarjetas a: Oscar López Rivera, 87651-024, U.S.P. Terre
Haute, Box 33, Terre Haute, IN 47808.

Jan Susler, 29 diciembre 2003, Traducción por Margarita Mergal
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Puerto Rican Political Prisoner Oscar López Rivera: One hernia repaired

As a result of a letter writing campaign waged by the Comité Pro Derechos
Humanos, the National Boricua Human Rights Network, and other organizations,
on Tuesday, December 16, 2003, Puerto Rican political prisoner Oscar López
Rivera was taken from the U.S. Penitentiary in Terre Haute, Indiana, to a
local hospital, where he underwent surgery to repair one of his two hernias.
Interestingly, of the hundreds who wrote to Bureau of Prisons director
Harley Lappin, including U.S. congressional representatives Luis Gutiérrez,
José Serrano, Nydia Velázquez, and resident commissioner Aníbal Acevedo
Vilá, few ever received a response.

Those of us outside have fairly ready access to information about our own
health care. Oscar, however, was not provided with much information about
the operation or its aftermath. For example, while he imagined a horizontal
incision, the 45 minute surgery left him with a six inch diagonal incision.
He was not told whether he has stitches or staples, whether they will need
to be removed or will dissolve on their own. With absolutely no information
about recovery from the general anesthetic or recuperation thereafter, he
was fortunate to have been escorted by a lieutenant who was kind enough to
share with him his own hernia surgery experience. The lieutenant offered
that he was unable to walk for about four days after his surgery. Oscar did
not have that luxury. Surgery completed, his feet were shackled, his hands
handcuffed and black-boxed, he had to get into the prison van of his own
volition, sit upright while the van clattered over bumpy railroad tracks on
the way to the prison, and then walk­again of his own volition­hands and
feet shackled, to the prison hospital, and then to his prison cell. Had he
surrendered to the pain and asked for a wheelchair, he would have been
placed in the Special Housing Unit (segregation). He thus mustered the
wherewithal to walk, in order to enjoy the "privilege" of recuperating in
his cell.

Once in the cell, the prisoners in the unit proved very helpful, bringing
him ice to pack on the incision to keep the swelling and pain down,
providing him with fruits and water, the diet he decided to follow the first
few days. Having been given pain and sleep medication the first day, which
the medical staff told him would cause constipation, he was concerned about
his history of hemorrhoids and with the general difficulty of the first
post-surgery evacuation. Thus, the day following surgery he requested a
stool softener. A unit officer sent him to the prison hospital, which meant
another long and difficult walk. A very unhelpful, pedantic physician
refused to provide the needed medication, so Oscar returned to his cell
empty-handed.

Rejecting readily offered pain medication after the first day, Oscar
confided, "The pain is rough," a truly astonishing, and thus revealing,
comment from a man who never complains about anything. As for the remaining
hernia, he observed, "It will be a long time before I do the [hernia on] the
other side!" Energized by a December 28 visit with his granddaughter and
friends, he is in good spirits, recovering.

Get well cards can be sent to Oscar at: Oscar López Rivera, 87651-024,
U.S.P. Terre Haute, Box 33, Terre Haute, IN 47808.

Jan Susler, December 29, 2003


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